Los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una discapacidad que afecta el lenguaje y la comunicación de los chicos, pueden ser revertidos en gran medida con un tratamiento adecuado, para lo que es importante el pronto diagnóstico, afirmó una especialista.

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Los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una discapacidad que afecta el lenguaje y la comunicación de los chicos, pueden ser revertidos en gran medida con un tratamiento adecuado, para lo que es importante el pronto diagnóstico, afirmó una especialista.

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Lunes 08 de Diciembre del 2008

Pronto diagn髎tico ayuda a chicos con TGD

Chicos mirando Television

Los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una discapacidad que afecta el lenguaje y la comunicación de los chicos, pueden ser revertidos en gran medida con un tratamiento adecuado, para lo que es importante el pronto diagnóstico, afirmó una especialista.

Los TGD, atribuidos muchas veces, en forma errónea, a problemas de vínculo, son mal diagnosticados por "el profesional al que consultan los padres de chicos con esta discapacidad", según la Asociación Familiares y Amigos de Niños con Trastornos en el Lenguaje y la Comunicación (FANITELCO).

"Uno de los temas que dificulta el diagnóstico de TGD es que causa problemas de comunicación que no sólo implican la palabra, sino la posibilidad de leer las emociones en el rostro", dijo la psicóloga Valeria Scirica, madre de un niño con esa afección.

Otras alteraciones se manifiestan en las funciones ejecutivas, que dependen de la parte central del cerebro y controlan los impulsos, la planificación y la comprensión de las consecuencias de un acto.

"Un chico puede mover la silla donde está parado otro nene y hacerlo caer, porque no conecta su acto con la consecuencia", señaló.

Hay niños que "tienen poco control de la impulsividad por deficiente desarrollo de lo sensorial, que puede determinar tanto hipersensibilidad como baja sensibilidad".

Pueden tener alterado el "equilibrio respecto a lo auditivo y no soportar atravesar un lugar con ascensor porque piensan que se van a caer por el agujero, o no usan los juegos de las plazas".

"Aunque algunos chicos no puedan pronunciar correctamente las palabras, la mayor parte de quienes padecen TGD usan el lenguaje en forma más o menos correcta, pero no pueden distinguir cuál es la situación adecuada a determinada palabra y no entienden un chiste o una metáfora", ejemplificó la especialista.

Otros niños "tienen muy buena pronunciación, pero problemas semánticos, y en vez de decir que tienen hambre, plantean 'vamos a la mesa', porque piensan más con imágenes y relacionan que la mamá dice 'a la mesa' cuando llega la hora de la comida".

Scirica hizo un posgrado en Necesidades Educativas Especiales en TGD, en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, e integra FANITELCO, entidad que realizará en junio de 2009 el II Congreso Ibero Latinoamericano sobre TGD y Trastornos de la Conducta en Niños y Adolescentes, en Villa Carlos Paz, Córdoba.

También precisó que se verifica "un chico con TGD cada mil, pero la proporción está en aumento y algunos profesionales "ubican la incidencia en 1 cada 200 -cantidad que supera a la de los niños con síndrome de Down-, atribuible al mejor diagnóstico o a cambios en el factor ambiental".

"Los TGD son una discapacidad que puede superarse mucho, con orígenes diversos, como neurológicos o genéticos, e incluso aparecen tras la extirpación de un tumor", afirmó Scirica, y enfatizó que "hay un conjunto de sintomatología que constituye un TGD y la variabilidad de los casos es muy amplia".

La experta explicó que "con el Síndrome de Asperger, el lenguaje formal es correcto y no hay problemas cognitivos, pero no captan metáforas o chistes".

Scirica contó que comenzó a observar que su hijo tenía "algunas características llamativas y comenzó a costar más comunicarse con él".

"Los médicos me decían que no tenía nada; luego le hicieron un psicodiagnóstico que indicó trastorno madurativo, pero yo era psicóloga y veía situaciones" que no encajaban con eso, relató, y agregó que a su hijo, en el Hospital Francés le diagnosticaron "TGD no especificado, que es la forma más común de trastorno".

A estos chicos, comentó, los "estímulos comunes en la calle le pueden significar una sobreestimulación, por lo cual se duermen en el cochecito antes de llegar a la esquina, por agotamiento".

"Hay muchos síntomas que deberían difundirse entre el personal educativo, como ubicar un chico que se queda tildado con objetos giratorios, o no señala para pedir algo", planteó luego.

Es importante que los familiares sepan que deben tramitar el certificado de discapacidad para obligar a la obra social o al Estado a brindar cobertura para afrontar las terapias necesarias, sostiene FANITELCO en su sitio de internet.

"Si el tratamiento es el pertinente, aunque complejo, intensivo y prolongado, a los tres o cuatro meses de iniciado se empiezan a observar cambios que no necesariamente serán enormes, pero sí fácilmente perceptibles".
        

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